lunes, 5 de marzo de 2012

La ciudad y el mar.


Él estaba en lo más alto del faro al borde del acantilado...,tenía los ojos cerrados... solo oía el rugir de las olas al chocar cn las rocas,
el dulce sonido de las gaviotas...
y de fondo el sonido de un barco navegando...
se respiraba un dulce olor a mar y a libertad...
La brisa marina rozaba su cuerpo...
respiraba profundamente y le embriagaba toda una tempestad de sentimientos de paz y tranquilidad... 

Pero algo perturbó su tranquilidad, de fondo eschaba un rumor de lo que parecía un ápice de urbanidad..., derrepente abrio los ojos... miró fijamente a lo que estaba delante....
Observó el azul del mar cn una completa armonía con el azul del cielo, las gaviotas volando, barcos navegando....pudo divisar al fondo como el sol escondía su luz tras la inmensa magnitud del mar...
Después miró hacía abajo del faro, carreteras, ruido , humo.... Le embargó una sensación de tristeza y se preguntó que había podido ocurrir para llegar a aquella oscuridad...
Durante unos minutos estuvo mirando hacía el mar y la cuidad, la ciudad y el mar.... Se detuvo en el mar y se lanzó hacía él... 

Había decidido vivir eternamente en la armonía del azul eterno.

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